viernes, 29 de julio de 2011

Decreto de la articulación

El misterio de no articular mi vida es inmenso, analizo varios periodos de falta de conciencia en mi andar pues hoy pienso que si no existe conciencia la articulación no sucede, o sucede como sucede la de una máquina: quizá con éxito en su mecanismo pero en esencia sin sentido, carente de vitalidad, de un para qué se hace lo que se hace.
El estudio, análisis, reconocimiento, exploración y afinación de las articulaciones  por parte del actor es esencial. Es un elemento básico en la formación de los trabajadores escénicos y al mismo tiempo una metáfora del espíritu humano, una relación ambigua entre éste y su contenedor corporal: si mi cuerpo físico está bloqueado es porque mi cuerpo energético también lo está y viceversa. He ahí que este estudio y reconocimiento es infinito: ¿cuándo he llegado como actor a un verdadero control de mi mismo? Y, ¿se trata de obtener control? Quizá este término tampoco sea el indicado. Richard Cieslak prefiere optar por el término : "balance".  El actor ejemplar de la propuesta  de Jerzy Grotowski es el icono de la articulación escénica. Las múltiples preguntas lanzadas por mis maestros son tan actuales como las enseñanzas de Cieslak (1937-1990), quien catapultó su espíritu a través de la afinación de su cuerpo, se "articuló" en todos los sentidos. El pensamiento preciso y definido hacia "articularme" se amplía bajo esta óptica y las limitantes disminuyen, se van para dar paso a otras, es una experiencia infinita. El trabajo del artista escénico cobra un nuevo sentido: no es ya llegar al escenario, sino llegar al escenario para viajar a otros mundos, para tocar y articularme en otras esferas de mi ser y del mundo. Me articulo, te articulas, se articula, nos articulamos, ustedes se articulan, ellos se articulan.




lunes, 27 de junio de 2011

Decreto de la inacción

En un día lluvioso, gris -sin ser pesimista sino realista-, recibo el preciado don del descanso corporal, mas no mental. Me pregunto si la sensación de tener pendientes qué resolver beneficia al maravilloso cuerpo humano, si la voluntad de relajación casi forzada no será más dañina que un día pesado, cansado pero productivo... El aliciente que hoy recibo, en medio de esta imparable lluvia, es el de las armonías prodigiosamente melancólicas del señor Nicholas Edward Cave, quien aportó a mi día -lleno de agua, reclamos, nuevas noticias y deseos-, lamentos, plegarias, gritos desesperados e intensidad. Altamente disfrutable y sobre todo terapéutico para olvidarse de las inclemencias del exterior son las grabaciones realizadas con su primer banda (The boys next door), incluidas en el álbum de Nick Cave and The Bad Seeds, More  Pricks Than Kicks (1995), en el que las malas semillas relizaron covers. Dentro de estos tracks incluyeron cinco de la ya mencionada banda que fue germen de The Birthday Party y posteriormente de Nick cave and the Bad Seeds, grabaciones en vivo hechas en 1977 en Swinburne College,  en el que los entonces adolescentes australianos endurecieron los oídos de muchos con densos arreglos de composiciones de bandas como los Ramones (Blietzkrieg Bop y Commando) The Doors (Gloria), además de las versiones de I Put a Spell on You, compuesta y grabada en 1957 por Screamin´ Jay Hawkins y de These Boots are Made for Walking, original de Lee Hazlewood, creada expresamente para ser interpretada y grabada por Nancy Sinatra en la década de los 60´s. Estas versiones de The Boys Next Door son determinantes, secas, casi parcas, efectivas para invocar y "encender" a los espíritus del fuego en un día lluvioso.