El misterio de no articular mi vida es inmenso, analizo varios periodos de falta de conciencia en mi andar pues hoy pienso que si no existe conciencia la articulación no sucede, o sucede como sucede la de una máquina: quizá con éxito en su mecanismo pero en esencia sin sentido, carente de vitalidad, de un para qué se hace lo que se hace.
El estudio, análisis, reconocimiento, exploración y afinación de las articulaciones por parte del actor es esencial. Es un elemento básico en la formación de los trabajadores escénicos y al mismo tiempo una metáfora del espíritu humano, una relación ambigua entre éste y su contenedor corporal: si mi cuerpo físico está bloqueado es porque mi cuerpo energético también lo está y viceversa. He ahí que este estudio y reconocimiento es infinito: ¿cuándo he llegado como actor a un verdadero control de mi mismo? Y, ¿se trata de obtener control? Quizá este término tampoco sea el indicado. Richard Cieslak prefiere optar por el término : "balance". El actor ejemplar de la propuesta de Jerzy Grotowski es el icono de la articulación escénica. Las múltiples preguntas lanzadas por mis maestros son tan actuales como las enseñanzas de Cieslak (1937-1990), quien catapultó su espíritu a través de la afinación de su cuerpo, se "articuló" en todos los sentidos. El pensamiento preciso y definido hacia "articularme" se amplía bajo esta óptica y las limitantes disminuyen, se van para dar paso a otras, es una experiencia infinita. El trabajo del artista escénico cobra un nuevo sentido: no es ya llegar al escenario, sino llegar al escenario para viajar a otros mundos, para tocar y articularme en otras esferas de mi ser y del mundo. Me articulo, te articulas, se articula, nos articulamos, ustedes se articulan, ellos se articulan.
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